La experiencia de vivir en el exterior, ya sea por 3 meses o por 30 años, suele ser tan profunda y única que impacta directamente en la propia personalidad. Uno nunca sabe exactamente a qué tipos de desafíos se estará enfrentando, pero algo es casi seguro: las diferentes experiencias e intenciones que uno tenía entes de llegar al país de destino, se mezclan con una vida nueva, contribuyendo a una eventual metamorfosis de identidad. Tom Johnson ofrece un análisis algo sarcástico pero muy entretenido, de los 10 tipos de expatriados que se ha encontrado a lo largo de su experiencia de vida en el extranjero.
1. El depresivo del ropero
De día, este expatriado es tan alegre como una flor primaveral. Pero de noche, cuando está sólo en casa y las ventanas y las puertas se cierran, empieza a mirar hacia la esquina del piso. Siempre que lo encuentras, lo vas a ver sonriendo, no porque esté fingiendo felicidad, sino porque no quiere arrastrarte en su depresión. Su depresión es demasiado personal y profunda como para compartirla. Suele mentirse a sí mismo sobre su situación hasta convencerse, aunque sea temporalmente, de una dicha internacional. Quizás lo encuentres en su casa, meditando en un triste silencio, pensando en lo maravilloso que es estar en una nueva cultura.
2. El pluralista cultural Continue reading







Martín, un importante ejecutivo argentino de una firma multinacional de origen estadounidense, acababa de arribar a la ciudad México para comenzar uno de los más importantes desafíos de su vida profesional y personal: Liderar el cambio de cultura organizacional de una empresa mexicana tradicional recientemente adquirida por su firma. Varios de sus amigos argentinos ya le habían comentado sobre la hospitalidad mexicana y le habían advertido sobre lo picantes que podían llegar a ser algunos de sus platos más tradicionales. Su familia lo acompañaba en esta aventura que había iniciado con mucho entusiasmo e ilusión.

Las creencias de cada cultura se basan en supuestos que las personas han incorporado a lo largo de su formación, y que nos ayudan a definir lo que está bien o lo que está mal.
Los profesionales aprenden mejor sobre la cultura cuando son capaces de reconocer comportamientos particulares e interpretarlos dentro de su contexto cultural.